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Sostenibilidad

Trabajando por el cambio climático: equipo chileno gana desafío internacional

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Representando a Chile, un grupo de seis jóvenes conquistó el primer lugar en el concurso internacional Follow the Sun 2021. Desafío liderado por la organización holandesa Circular Challenge en el marco de la Cumbre de Adaptación Climática 2021 de la ONU.

por Factor Liderazgo  | 01 de febrero 2021 

Cinco equipos de todo el mundo, uno de cada continente, participaron, diseñaron y presentaron una solución para frenar el aumento del nivel del mar como consecuencia del cambio climático. El grupo chileno conformado por Camilo Sánchez, Daniela Stange, Luisa Barrero, Monsterrat Abud, Pedro Bulnes y Victoria Aguayo, concursó junto a jóvenes de Australia, Holanda, India y Kenia. Y bueno, fueron los ganadores. 

El objetivo principal del concurso era buscar soluciones de adaptación al cambio climático y que estuviesen relacionadas con el aumento del nivel del mar. Pero el equipo chileno, decidió ir un paso más allá comenzamos a pensar en soluciones que además tuviesen un impacto social asociado. Observamos qué problemáticas existen en Chile sobre este tema, encontrando que las algas están en peligro. Ellas son una buena alternativa de adaptación al cambio climático y además una alternativa de mitigación y protección de la biodiversidad marina”, según explica Daniela Stange, Ingeniera Civil Industrial y Victoria Aguayo, Diseñadora de Vestuario y textiles.

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Tras analizar diversas alternativas y gracias a la coordinación de Florencia Ortiz y la asesoría que expertos y expertas ofrecieron a los equipos, el grupo chileno diseñó un producto basado en la naturaleza. Se trata de un sistema de reforestación de algas que asegura su crecimiento desde el fondo del mar hasta la superficie, lo que en su conjunto, es capaz de reducir la energía mecánica de las olas.

“Después de interiorizarnos con la problemática del aumento del nivel del mar en Chile lo que quisimos era desarrollar una solución bajo el concepto imitar a la naturaleza y que nos permitiera vincularnos con las comunidades, porque uno de los focos principales que teníamos era generar una solución sostenible y que nos permitiera impactar de forma positiva en las personas locales que se puedan ver directamente afectadas por el aumento del nivel del mar en sus localidades”, cuentan Stange y Aguayo. 

Aquello le dio vida a Boskelp, proyecto que además de frenar la fuerza del oleaje, favorece el desarrollo de la biodiversidad, contribuye a la captura del CO2 y representa una oportunidad económica justa para miles de comunidades pesqueras a lo largo del país. Este componente social, sumado a la factibilidad de ejecución, fue clave para que el equipo chileno se llevara el primer lugar, según comentó el jurado del concurso.

Si bien el equipo se conoció  al iniciar este proyecto, todas y todos tenían un propósito común: defender el planeta. Esto permitió que pese a no conocerse, las energías y disposiciones se dieran de la mejor forma. “Tuvimos la suerte de formar un grupo que fluyó muy bien desde el principio, al ser multidisciplinario nos complementamos muy bien, ya que la motivación de todos era compartida y todos teníamos ese sueño de generar una solución con impacto ambiental y social”, dicen las jóvenes.

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El desafío que enfrentaron no era simple, además de pensar en un proyecto que pudiera generar cambios importantes en el medio ambiente, tenían una semana para desarrollarlo. Por lo que, previo al concurso, el equipo se juntó entre dos y tres para coordinar algunos puntos, investigar sobre la problemática y proponer ideas. Todo muy por encima, ya que querían esperar al comienzo oficial.  

Sin duda las reuniones con expertos -de distintas áreas- les propició un conocimiento importante tanto para este desafío en particular,  pero también para la vida cotidiana. 

¿Qué se viene ahora? El equipo ganador recibirá un financiamiento de 10 mil euros por parte de la organización del concurso y sus patrocinadores, entre los cuales se encuentra la ciudad holandesa de Rotterdam.

Para el grupo chileno es ahora donde empieza el trabajo de verdad. “Queremos aprovechar la oportunidad para empezar a conversar con distintos actores, interiorizarnos mucho más en el mundo de las algas y tener primeros acercamientos a comunidades locales, con el fin de poder desarrollar un prototipo que se ajuste a una realidad local y poder instalarlo para verlo en acción (…) Estamos todos con las ganas de seguir avanzando con el proyecto y verlo convertirse en una realidad”, relata el equipo. 

Sin duda este proyecto y el trabajo realizado por el equipo chileno, es parte de una nueva forma de hacer las cosas, pensando en el presente y futuro del país, pero sobre todo, en el bienestar de las comunidades y el medio ambiente. 

El desafío que enfrentaron no era simple, además de pensar en un proyecto que pudiera generar cambios importantes en el medio ambiente, tenían una semana para desarrollarlo. Por lo que, previo al concurso, el equipo se juntaba entre dos y tres veces por semana para coordinar algunos puntos, investigar sobre la problemática y proponer ideas. Todo muy por encima, ya que queríamos esperar al comienzo oficial.  

Sin duda las reuniones con expertos -de distintas áreas- les propició un conocimiento importante tanto para este desafío en particular,  pero también para la vida cotidiana. 

¿Qué se viene ahora? El equipo ganador recibirá un financiamiento de 10 mil euros por parte de la organización del concurso y sus patrocinadores, entre los cuales se encuentra la ciudad holandesa de Rotterdam.

Para el grupo chileno es ahora donde empieza el trabajo de verdad. “Queremos aprovechar la oportunidad para empezar a conversar con distintos actores, interiorizarnos mucho más en el mundo de las algas y tener primeros acercamientos a comunidades locales, con el fin de poder desarrollar un prototipo que se ajuste a una realidad local y poder instalarlo para verlo en acción (…) Estamos todos con las ganas de seguir avanzando con el proyecto y verlo convertirse en una realidad”, relata el equipo. 

Sin duda este proyecto y el trabajo realizado por el equipo chileno, es parte de una nueva forma de hacer las cosas, pensando en el presente y futuro del país, pero sobre todo, en el bienestar de las comunidades y el medio ambiente. 

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